Abrió los ojos y parpadeó. Lo primero que vio fue la luna, que brillaba en lo más alto del cielo, luciendo con todo su esplendor. A su alrededor, infinidad de estrellas resplandecían como luciérnagas, agrupándose en hermosas constelaciones de libre interpretación que dejaban un amplio espacio a la imaginación. Se encontró tumbado sobre un cómodo lecho y al incorporarse se dio cuenta que se trataba de hierba, estaba en un campo bañado por la luz de la luna llena. Entornó los ojos para ver un poco más allá y pronto se dio cuenta que a unos quinientos metros mirando en línea recta hacia el frente, se hallaba un enorme lago las aguas del cual, con la nocturna iluminación, parecían de plata. Ladeó la cabeza para ampliar su campo de visión y localizó un precioso sauce llorón. Al verlo, le entró el irreprimible antojo de acercarse al árbol para poder apreciarlo mejor, por lo que se levantó y empezó a andar silenciosamente hacia él. Fue entonces cuando la descubrió.
Su belleza eclipsaba la luz de la enorme luna, la hermosura del árbol y la del mismo campo; el suave movimiento de su pelo al seguir el compás de la brisa era más mágico que la integridad de ese paisaje y de esa noche. Tenía la vista clavada en una margarita que sostenía entre los dedos, y se entretenía arrancando uno a uno sus pétalos, como una niña que juega a adivinar si su amado la corresponde o no. La joven debió notar su presencia, pues apartó la mirada de la flor para mirarle a los ojos. Tenía los ojos cristalinos, de color esmeralda, que contrastaban con el dorado de su pelo. Le dedicó una sonrisa, sorprendentemente feliz.
Él estaba demasiado aturdido como para devolverle el gesto. Su mente permaneció en blanco durante unos instantes, justo antes de entender el por qué de su reacción. La había encontrado, era ella, el amor de su vida sin lugar a dudas. En ese momento una sincera sonrisa se dibujó en su rostro, como retrasada respuesta. Ella se levantó y apoyó su espalda contra el tronco del sauce, y él continuó acercándose, muy lentamente.
La tenía a pocos centímetros, con su penetrante mirada y su deslumbrante sonrisa. No pudo evitar perderse en ella, desear besarla ni tampoco ir acercando paulatinamente los labios a los de ella. Estaba tan cerca que sentía su cálido aliento, que imaginaba el sabor a paraíso que deberían tener sus besos. Su corazón se aceleraba, cerró los ojos, dispuesto a dejarse llevar…
lunes, 5 de mayo de 2008
Él y ella
domingo, 27 de abril de 2008
Brindís

Brindo por ti y por mi, y por lo que compartimos. Brindo por este vínculo que une nuestras almas convirtiéndolas en una sola, brindo por el fuego que prendimos hace casi nueve meses, cuya llama sigue ardiendo con creciente fuerza y que en lugar de oxígeno, se alimenta de amor. Brindo por los sueños de futuro que diseñamos juntos, brindo por la complicidad que se asoma entre sonrisa y sonrisa, por el amor que flota en el aire que respiramos. Brindo por la melodía de tu voz, por el brillo de tus ojos, por la dulce textura de tus labios, por el sabor a paraíso de tus besos...
Brindo por ti y por mi, y por lo que compartimos.
Brindo por ti y por mi, y por lo que compartimos.
martes, 11 de marzo de 2008
Abuelo
No hace ni diez minutos que me han dado la noticia, ha sido mi madre, justo después de colgar el teléfono. El punzante dolor en el pecho no cesa, tengo un nudo en la garganta que me impide hablar por esto he decidido ponerme a escribir, a pesar de que debería estar haciendo cualquier otra cosa, la sensación de vacío en mi estómago permanece y aun siento el fuerte pálpito de la sangre en las sienes, ojos humedecidos, ganas irreprimibles de llorar…
Hacía tiempo que era consciente de que llegaría este día, me habían informado hace más o menos un año de que cada día que pasaba se llevaba consigo un poquito de tu vida, un poquito de ti, y hoy se ha llevado lo último que de ti quedaba. Lo sabía, sabía que pasaría y que tendría que afrontarme a esto, pero no hoy, ¿por qué hoy? Y pensar en mi pobre papá, que hace diez minutos que ha perdido a su padre, y pensar en mi abuelita, que ha salido por la puerta principal de casa hará media hora, totalmente ajena de lo que le esperaba al llegar a casa: su marido muerto y sus hijos desconsolados llorándole. Tuve tiempo, demasiado tiempo para despedirme de él, pero no lo hice, y ahora es demasiado tarde. No quería aceptarlo, no pensaba que ocurriría tan pronto… pero así ha sido, supongo que es esto lo que el destino nos tenía preparado. Cómo cambian las cosas en cuestión de minutos… es increíble lo mucho que cuesta construir ilusiones y esperanzas y lo poco que tarda en derrumbarse todo y venirse abajo, llega a dar asco.
Era un hombre muy listo, médico, y al final ninguno de los suyos pudo ayudarle. No puedo imaginar unas Navidades sin él sentado en la misma mesa que nosotros, a partir de hoy su silla estará vacía, y habrá un hueco en el sofá de la casa de mis tíos cuando nos reunamos todos para celebrar una comida familiar, en ese sofá que no nos abarcaba a todos y obligaba a que alguno tuviera que permanecer de pie.
Puede que sea mejor así, porque se que sufrías mucho, estés donde estés espero que no te sientas sólo porque aquí abajo tienes a un montón de gente que piensa en ti y que te llora y que te echará de menos, algún día volveremos a reunirnos todos juntos otra vez.
Te echaré mucho en falta, siempre te llevaré en mi corazón.
Adiós, abuelo, te quiero.
Hacía tiempo que era consciente de que llegaría este día, me habían informado hace más o menos un año de que cada día que pasaba se llevaba consigo un poquito de tu vida, un poquito de ti, y hoy se ha llevado lo último que de ti quedaba. Lo sabía, sabía que pasaría y que tendría que afrontarme a esto, pero no hoy, ¿por qué hoy? Y pensar en mi pobre papá, que hace diez minutos que ha perdido a su padre, y pensar en mi abuelita, que ha salido por la puerta principal de casa hará media hora, totalmente ajena de lo que le esperaba al llegar a casa: su marido muerto y sus hijos desconsolados llorándole. Tuve tiempo, demasiado tiempo para despedirme de él, pero no lo hice, y ahora es demasiado tarde. No quería aceptarlo, no pensaba que ocurriría tan pronto… pero así ha sido, supongo que es esto lo que el destino nos tenía preparado. Cómo cambian las cosas en cuestión de minutos… es increíble lo mucho que cuesta construir ilusiones y esperanzas y lo poco que tarda en derrumbarse todo y venirse abajo, llega a dar asco.
Era un hombre muy listo, médico, y al final ninguno de los suyos pudo ayudarle. No puedo imaginar unas Navidades sin él sentado en la misma mesa que nosotros, a partir de hoy su silla estará vacía, y habrá un hueco en el sofá de la casa de mis tíos cuando nos reunamos todos para celebrar una comida familiar, en ese sofá que no nos abarcaba a todos y obligaba a que alguno tuviera que permanecer de pie.
Puede que sea mejor así, porque se que sufrías mucho, estés donde estés espero que no te sientas sólo porque aquí abajo tienes a un montón de gente que piensa en ti y que te llora y que te echará de menos, algún día volveremos a reunirnos todos juntos otra vez.
Te echaré mucho en falta, siempre te llevaré en mi corazón.
Adiós, abuelo, te quiero.
domingo, 17 de febrero de 2008
El tiempo

El tiempo pasa incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal. El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa. Incluso para mí.
Luna nueva
Luna nueva
martes, 12 de febrero de 2008
Primer beso
Esa noche fue sólo el prólogo de una larga historia, que ahora, medio año después, aun va por el principio.
lunes, 11 de febrero de 2008
Sueños

-Eres interesante cuando duermes, hablas en sueños. Pronunciaste mi nombre.
-¿Mucho?
-Exactamente, ¿cuantas veces entiendes por mucho?
-...
-No sientas vergüenza, si yo pudiera soñar soñaría contigo.
Stephenie Meyer (Crepúsculo)
-¿Mucho?
-Exactamente, ¿cuantas veces entiendes por mucho?
-...
-No sientas vergüenza, si yo pudiera soñar soñaría contigo.
Stephenie Meyer (Crepúsculo)
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Posible trailer de la película basada en el libro: http://youtube.com/watch?v=_G4Nl94ARfg
domingo, 10 de febrero de 2008
Déjà vu

Te miro, me devuelves la mirada. El tiempo deja de existir. Te me vas acercando lentamente, mi corazón se detiene, luego empieza a latir cada vez más y más rápido, lo siento desbocado en mi pecho, bum-bum-bum, cada vez estás más cerca. Siento tu olor, tu aliento, tan sólo unos pocos milímetros separan tus labios de los mios. Cierro los ojos, un movimiento involuntario.
Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing
El despertador. Aun noto la fuerte presión en el pecho, bum-bum-bum… Era un sueño, pero sólo en parte. En menos de una hora me encontraré sentada en “nuestro” banco, esperándote. Deliciosa impaciencia durante los precedentes minutos. Por fin llegaras, te sentaras a mi lado…¿y el resto? Un déjà vu.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)